Se atiende a la necesidad de crear dinero de la nada para
dar valor a lo que no lo tiene y sucesivamente expandir esa necesidad en forma
de deuda país la cual aumenta proporcionalmente y además diluye el capital real
convirtiéndolo en una penalización para el ahorrador y en un sistema
deflacionario de la economía.
Alargar el aumento de tipos bajos y expansión monetaria conlleva
irremediablemente hacia la quiebra propia del sistema fiduciario, que
paralelamente apalanca las perdidas con derivados como el petróleo causante del
último giro bajista de las bolsas.
Cuando no quede flujo de liquidez para hacer frente a los
sucesivos vencimientos de contratos futuros la quiebra de los mismos se llevara
por delante a la economía real.