martes, 6 de septiembre de 2011

La culpa no es del vecino

Trichet no es el culpable sino el mensajero.

La incapacidad de los diferentes gobiernos para tomar medidas acorde con la situación vivida y el endeudamiento estratosférico al que han sometido a los diferentes países hace inviable a corto plazo cualquier atisbo de recuperación más bien todo lo contrario.

Nos encontramos con una unión monetaria ridícula desde su concepción. Países en los que se han multiplicado por 5 casas y por 3 la vida y que en cambio no llevaban parejo una realidad salarial en los mismos ha sido el resultado que nos lleva acompañando desde hace 5 años.

La industria de crecimiento de cada uno de ellos ha sido el ladrillo y en contra de cualquier otra burbuja, esta se ha generado sobre cimientos, algo que no puede desaparecer porque es un bien tangible.

Nos guste o no todo pasa por bajar y perder valor asumiendo que todo lo acontecido hasta ahora solo ha sido fruto de la necedad y avaricia de nuestros queridos banqueros que han utilizado todo ese dinero para esclavizar a una sociedad haciendo de un bien básico un articulo de lujo.

Esto acaba de empezar y ahora es cuando vamos a sufrir realmente lo que es y va ha ser esta crisis.

viernes, 15 de julio de 2011

El Euro y su divorcio

Lo del Euro ha sido como hacerse un traje en el sastre para una boda. La medida se la cogieron a los Alemanes y los demás a la hora de ponérselo les quedaba grande, así que tuvieron que ir al gimnasio para engordar y como tampoco llegaban empezaron a tomar anabolizantes.

Llegaron a llenar el traje justo con las medidas, ni más ni menos, pero al entrar y casarse empezó a pasar lo que suele ocurrir que uno se deja y comienza los deterioros porque ya esta acomodado en el sofá del Euro.

Esto que parece sacado del manual del matrimonio no es ni más ni menos que un ejemplo práctico de lo que está ocurriendo con la unión monetaria y es que cuando uno deja de cuidarse y cuidar a su pareja comienza las discusiones, los reproches etc.. y posiblemente por esas incompatibilidades llega el divorcio. En esas estamos ahora.

¿Pasara la crisis, o al final cada uno tomara las de Villadiego? Pronto lo veremos

jueves, 30 de junio de 2011

El comienzo del fin

Si estar en la unidad monetaria significa que la gente tenga que perder su empleo.

Significa que tengamos que perder nuestro bienestar.

Significa pagar más por menos.

Significa que con nuestros dineros se tape el agujero que crearon los bancos y permitirles seguir subsistiendo y pagar dos veces por lo mismo.

Significa que se tenga que perder la casa propia y la de aquellos que avalaron sin posibilidad de comenzar de nuevo.

¿Para qué demonios queremos el euro?

Esto no tiene ni un ápice de sentido común. Vamos a destruir todo por lo que hemos luchado y trabajado estos años por el emperramiento de unos políticos que no ven más allá de un sueldo vitalicio y unas ventajas que ningún ciudadano tiene. Dejemos de ser rehenes y hagamos como ha sucedido a lo largo de la historia del mundo un cambio sin pensar en lo que perdemos sino en lo que dejaremos de perder.

Toda civilización tiene su final y a nosotros nos toca ahora cambiar lo que no funciona y que esta enquistado por la gracia de un sistema totalmente quebrado no solo en economía sino el ideas y sociedad.

Somos presos de nuestro inmovilismo y así se lo ponemos todo demasiado fácil a los que tienen el poder.

miércoles, 30 de marzo de 2011

El final de la economía actual.

Mientras Portugal se niega a ser rescatada y pone en peligro la estabilidad del Euro, nosotros seguimos con nuestra lucha de inflar la bolsa antes de las temidas elecciones para los socialistas, que ven como sus fortines van a ser saqueados al igual que han ido haciendo ellos a lo largo de sus gobiernos.

Todo lo que está ocurriendo es fruto de su imaginación, nada tiene que ver con la realidad económica del país que cada vez se encuentra más lejos de la recuperación a pesar de seguir y continuar con la canción de los brotes verdes tan cacareados durante los últimos dos años.

A partir de ahora y si nadie lo remedia seremos los siguientes en estar en el punto de mira de los especuladores de la deuda.

No hemos convertido por meritos propios en una comunidad de vecinos llena de derramas, paro, deuda, inflación, déficit y demás elementos básicos para el desarrollo económico están a años luz de ser positivos para crecer.

Como ya ocurrió en el 2008 con el estallido de las subprime y en este caso los estados en lugar de los bancos, son los que se van a convertir en los próximos Lethman Brothers, ya que esa deuda generada por las hipotecas basura ha sido adquirida por todos a través de las diferentes inyecciones de liquidez para evitar la quiebra de las entidades. Vamos que han pasado la patata caliente al ciudadano para que sea él a través de sus impuestos y trabajo el que se haga cargo de la deuda y no del beneficio obtenido por estos sinvergüenzas, mientras cada día que pasa somos más pobres y se nos quitan derechos o lo que ellos llaman sociedad del bienestar.

Así luego sale el Botín dando una palmadita al otro, si yo me hundo te hundes conmigo.

lunes, 28 de marzo de 2011

ESPAÑA HIPOTECADA

Haciendo una similitud con la vida cotidiana se podría decir que España está hipotecada como el resto de economías del mundo con ciertos matices.

A diferencia de los americanos esos dineros públicos han permitido que parte proporcional a esas ayudas se conviertan en acciones de las diferentes entidades de manera que los beneficios obtenidos a través de ese dinero han repercutido en el estado.

Nosotros en cambio damos capital sin poder percibir esos intereses y encima nos endeudamos cada vez más para permitir que subsistan los causantes del problema.

A falta de industria y empleo para generar riqueza, nos vemos en la necesidad de endeudarnos cada vez más para pagar las mensualidades correspondientes a esa hipoteca, que solo el año pasado nos incremento en un 14% llegando al 60% del PIB.

En definitiva que estamos prácticamente en camino del desahucio si nadie lo evita ya que cada vez pedimos mas para seguir manteniendo lo mismo pero sin producir.

Esto es lo que los economistas llaman default.