El sistema financiero es lo más parecido a un Frankenstein.
Han ido reviviendo al muerto a base de inyecciones fiduciarias
para sostener algo que es totalmente inviable por la cantidad indecente de
apalancamientos de los depósitos bancarios desarrollados en los años del boom.
El objeto de esto que vivimos es, primero aguantar todo lo
que se pueda, y segundo ir eliminando de forma progresiva los ahorros y
patrimonios de la clase media, para así hacerla desaparecer. Esto lo puede uno
comprobar con estos años de crisis en los que no se ha dejado de subir los
impuestos, las materias primas se han revalorizado más de un 20% y con ellas
los alimentos.
Por supuesto paralelamente se han retirado servicios públicos o
directamente se han hecho privados, convirtiendo al estado en lo más parecido a
una empresa por la que se pagan servicios que luego no se prestan y si
incrementa el coste de la vida.
Esto se para de forma inmediata o tendremos que estar
durante décadas pagando los errores de los que provocaron la crisis por su
avaricia y su mala praxis, junto con los que dicen ser aquellos que nos
representan y que únicamente se convierten en el brazo ejecutor de las
imposiciones de los mercados financieros.
Si se mata al perro se termina con la
rabia y a pesar de los cuentos que sueltan el mejor ejemplo de que si se deja
caer a la banca existe un futuro lo tenemos en Islandia capaz de juzgar y
encarcelar a los responsables. Que envidia de país.
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