La economía no deja de ser un péndulo de traspaso de dinero
o riqueza de un lado a otro pero que al final de ambos lados están siempre los
mismos.
Vemos como aquello que se ha ido ganando a lo largo de los últimos
50 años se va desvaneciendo como un azucarillo en una taza de café y es
fundamental para el objetivo de los oligopólicos mantener esas pautas y privar
de esa libertad al ciudadano ya que generaría patrimonios que le otorgarían la
misma y por la que ellos perderían ese poder de manipulación de masas.
Es una autentica aberración ver como los políticos, representantes
de los ciudadanos, acceden a esas premisas con la única intención de
mantenerse. Saben muy bien que los poderes económicos pueden eliminarlos en
cualquier momento de ese sillón en que mantienen sus privilegios, y así se
convierten en las marionetas de los que mueven esos hilos de una manera
chantajista al más puro estilo mafioso.
El único país que hasta la fecha que ha plantado cara y por
ello está teniendo plena libertad es Islandia, ejemplo de cómo se pueden hacer
las cosas aunque al principio se sufra el menosprecio de los demás alegando que
es una grave equivocación cuando de lo que se trata es de no permitir a los
ciudadanos llegar al poder real, que no es otro que el del propio pueblo.
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