Es absurdo pensar que los problemas de los demás no te van
afectar como si vivieras en una burbuja donde el aire es puro y el de los demás
esta contaminado por su propia basura.
Aquí no se salva ni el tato y creer que el problema de los
griegos no nos va afectar solo puede ser fruto de la ignorancia de lo que
ocurre. Si bien es cierto que aquí cada uno tiene que asumir sus
responsabilidades también lo es aceptar a un socio sabiendo con anterioridad
que lo que te dice no es lo que se ve, y aquí la culpa es tanto del que lo
admite como del que lo hace.
Si ahora las reglas de la partida se modifican en función de
los intereses individuales está claro que esa sociedad carece de sentido y
continuar solo genera desigualdades que ya existían antes de crearse.
España no es una excepción y antes o después llegaremos a la
misma situación a la que se están enfrentando los griegos, decidir entre morir
asistido o intentar respirar por tus medios.