En España, cuando se habla de reformas, me viene a la mente los 40 años de inmovilismo
al que han tenido sometido a los ciudadanos de este país con promesas que
terminaban en para la próxima, y que en cambio era un más de lo mismo cambiando
algunas caras.
Se ha sometido a la sociedad aun desfalco de dimensiones bíblicas
que serán el acicate para ese cambio irremediable al haber dejado en la cuneta
a familias enteras sumiéndolas en la mayor de las desigualdades. Eliminación de
clase media.
Han sumado con lo de los demás y se han beneficiado de las
leyes que instrumentan para aforarse en el vicio corrupto de los intocables,
las cuentas se saldan antes o después y en el debe-haber solo se vislumbra la eliminación
de todo derecho y servicio ganado y pagado.
Ni los ingleses son condescendientes con sus políticos y
mucho menos populistas, se llama sentido común, ese que permite diferenciar lo
malo de lo bueno y aferrarse a un sistema que ha mutado a aquello que aborrece no parece una solución para la mayoría.
Saquear lo público con deuda infinita para salvar los oligopolios empresariales y financieros es lo mismo que critican pero al revés. Lo de todos para los menos engendrando el comunismo que tanto rechazan pero que les permite sobrevivir.
Saquear lo público con deuda infinita para salvar los oligopolios empresariales y financieros es lo mismo que critican pero al revés. Lo de todos para los menos engendrando el comunismo que tanto rechazan pero que les permite sobrevivir.
Bancos por familias,
deuda por privatizaciones, recortes por impuestos.
Esto es lo que tenemos y guste o no toca cambiarlo.
Esto es lo que tenemos y guste o no toca cambiarlo.