La idiosincrasia del mercado es la falta de respuestas
comunes para hacer frente a la mayor crisis financiera de la historia.
Los americanos han tirado de impresora para llevar a su economía
aun estado vegetativo en forma de depreciación del dólar y con ello el sustento
por medio de la exportaciones continuando así con su parasitismo frente al
resto del mundo que ha optado por la receta de austeridad para hacer que los
precios sean más reales, inmuebles principalmente y aquí es donde nosotros
tenemos mayoritariamente apalancada nuestra riqueza, de ahí es donde surgen
nuestros problemas de competitividad y productividad. No podemos vender nada
porque los bancos han ido progresivamente incrementando su maquillaje en forma
de tasaciones irreales.
Como el flujo de liquidez es inexistente se ven ahora de
golpe y porrazo a llevar a cabo sin más tiempo a la rebaja de sus ladrillos y
con ello la pérdida del valor de las acciones junto con la imposibilidad de
desarrollar su función principal y por la cual perciben intereses, el préstamo.
A cambio de la supervivencia de estos se ha llevado una serie de inyecciones de
liquidez que no solo no sirven para prestar para el consumo, ya que casi todo
el mundo ya está endeudado, sino para poder continuar comprando como
intermediarios la propia deuda que emiten los países y así autofinanciarse por
medio público y no privado, convirtiéndonos en unos simples instrumentos de
pago para sostenerlos de manera artificial.
La banca está quebrada y ya es hora de que aquel que no
pueda continuar caiga porque cuanto más tiempo estén ellos más deuda y mas
intereses pagaremos.
Fuera los zánganos de la colmena y vivir del trabajo del país.