Mientras no exista lo elemental para que los mercados
funcionen correctamente, lo demás carece de importancia. Datos, políticas, ni
nada de lo que hasta ahora se pueda vender, van a subsanar la mayor deficiencia
para que el mercado suba, la falta de dinero.
Obviamente uno no tiene que estudiar demasiado para entender
que los ahorros que se invertían, o permanecían en la tómbola bursátil, se han
ido quitando, o bien por depreciación, o bien por venta para cubrir las
necesidades, por lo que la balanza no puede mantener ese equilibrio necesario
entre demanda y oferta.
Al final lo único que queda por ese desfase es una cantidad
de papel que termina por no valer nada, los hechos en este sentido son
demoledores con referencia a la depreciación sufrida desde que estallo la
crisis el índice ha caído más de un 50% en 4 años, por lo que ahora para
recuperar ese porcentaje el mercado tendría que subir un 100x100 junto con la
parte de correspondiente de subida del IPC.
Lamentablemente aun nos queda por ver lo peor, ya que a esto
tenemos que añadirle la más que segura depreciación de los patrimonios en forma
de inmuebles, subida de impuestos, eliminación servicios públicos, y encima con
el perjuicio de la gran mayoría, de tener que seguir pagando unos intereses por
algo que ya no vale ni la mitad.
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