Cuando la mezquindad se apodera del día a día por medio de anuncios sobre acuerdos que
nunca llegan o que si lo hacen son transitorios para llevar una moratoria en la
realidad, estamos en una fase de cambios. Cambios que se producen de forma anestésica
para evitar una avalancha de movilizaciones de aquellos que son el sustento del
sistema creado.
Esta fase de cambios que vivimos ha sido premeditada por
aquellos que tienen la sartén por el mango, aquellos que tienen una posición de
privilegio sobre el resto de mortales y dictan de forma arbitraria el destino
de la mayoría.
Ahora comprendemos cada vez mejor los mecanismos por los que
nos gobiernan y nos esclavizan y todo pasa por el dinero fiduciario aquel que
nos ha llevado a una situación insostenible de la que no saldremos a no ser que
tengamos la capacidad de dilapidar el mismo por medio de un mecanismo tan
simple como la insumisión de pago.
Al fin de cuentas nos roban por medio del endeudamiento público
para mantener lo que han creado, la esclavitud del siglo XXI que no es otro que
el de la deuda.
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